El nivel de Consumo Máximo de Oxígeno
(VO2 máx) es uno de los principales
marcadores de salud en la actualidad ya
que los sujetos que gozan de mayores
niveles en este parámetro alcanzan una
mayor esperanza de vida. Por lógica,
partiendo de la base de que la práctica
de ejercicio cardiovascular aumenta
el nivel de VO2 se puede deducir que
la práctica regular de ejercicio físico
de carácter aeróbico podría alargar la
vida. Paradójicamente determinados
factores como situaciones de estrés o
enfermedades como la anemia ferropénica
disminuyen los niveles sanguíneos
de oxígeno generando sensación
de cansancio. En estas circunstancias el
primer instinto es someterse a poca actividad
y reposar cuando lo importante
es dar con la causa de esta sensación y
ayudar a solventarla con ayuda del ejercicio apropiado.
Hay mucha documentación acerca del
entrenamiento cardiovascular como
parte fundamental del acondicionamiento
físico y se ha argumentado en
numerosas ocasiones la necesidad de
este tipo de entrenamiento en la programación
de cualquier deportista que desee
aumentar su rendimiento aeróbico
y oxidativo: un estado óptimo de salud
pasa necesariamente por una adecuada
práctica de Fitness Cardiovascular. El
entrenamiento ha de estar enfocado a
las necesidades y objetivos concretos
del sujeto pero en términos generales,
según el Colegio Americano de Medicina
del Deporte (ACSM), el entrenamiento
cardiovascular idóneo para un sujeto
adulto sano ha de hacerse 3 días por
semana pudiendo aumentar hasta
Básicamente existen tres tipos de entrenamiento:
« Entrenamiento continuo uniforme:
intensidad constante sin cambios en la
distribución de la misma. Ideal para sujetos
que se inician en el entrenamiento
cardiovascular o para quienes deseen
aumentar su nivel de resistencia aeróbica
de base.
» Entrenamiento continuo variable: hay
fluctuaciones en la intensidad de trabajo
pero en ningún momento hay periodos
de recuperación. Muy efectivos
en la mejora de la capacidad aeróbica
máxima. Perfectos para sujetos medianamente
entrenados.
El oxígeno es principio de vida. Las personas
que más oxígeno consumen tienen más esperanza
de vida. En este aspecto, el ejercicio tiene mucho
que decir…
Entrenar para oxigenar
cinco veces por semana. Las sesiones han
de ser de media hora (sin contar el calentamiento
ni los estiramientos y relajación)
y durante el ejercicio la persona
ha de alcanzar entre el 70 y el 90% de su
frecuencia cardiaca máxima.
Entrenamientos cardiovasculares
• Entrenamiento fraccionado o interválico:
dividido en periodos de carga
durante los cuales la intensidad es elevada
y periodos de recuperación en los
cuales desciende por debajo del 70% de
la frecuencia fardiaca (FC) máxima. Buscan
en la alta intensidad una manera
efectiva de aumentar el gasto calórico.
Así se consigue crear un desequilibrio
energético negativo ideal para un programa
de pérdida de masa grasa en sujetos
entrenados. Requieren de un muy
buen nivel de estado físico y aún los
sujetos bien entrenados no deben realizar
más de dos sesiones semanales de
entrenamientos de este tipo.
Para poder llevar a cabo este tipo de entrenamientos
resulta fundamental cuantificar
de manera objetiva la intensidad
de trabajo durante el ejercicio. Para ello
contamos con la ayuda del pulsómetro.
Este instrumento se muestra fiable en
la medición de ritmo cardiaco y nos
aporta una información vital a la hora
de monitorizar la intensidad de nuestro
entrenamiento.
Control
Información publicada en la revista body life 6 | 2008