La empresa Successful Culture ha publicado un estudio que asegura que el ejercicio físico que se realiza en el gimnasio puede ayudar también en el trabajo y en los negocios. El informe reconoce diez lecciones que desde la empresa han aprendido de la utilidad del mundo del fitness y de acudir al gimnasio, pero aplicado al entorno laboral:
- La fuerza de un equipo. Una de las cosas que nos ayudan a madrugar para hacer deporte es saber que en el gimnasio habrá más personas que también están comprometidos con la excelencia. Por ello, para los empresarios, la fuerza de los grupos de apoyo es esencial, y de ellos hay que obtener la fuerza, la motivación y la inspiración.
- El crecimiento ocurre fuera de la zona de confort. Romper con los límites que asientan la confianza, hace que ésta se acabe expandiendo hacia otros horizontes, y es lo que impulsa el cambio y el crecimiento.
- La elección del combustible que impulsa su mejoría. El combustible que damos a nuestros cuerpos antes, durante y después de nuestros entrenamientos en el gimnasio influye en nuestros niveles de energía, y la rapidez con que nuestros músculos se recuperan.
- La autodisciplina es la clave para un cambio duradero. El avance gradual se produce con cambios a corto plazo y el progreso duradero ocurre con los cambios permanentes.
- Su mentalidad es su mayor aliado y enemigo. Los límites que nos marcamos a nivel mental nos impiden realizar o asumir nuevos retos para los que nos creemos poco preparados, impidiendo darnos la oportunidad de comprobarlo.
- Mantenga su núcleo fuerte. En el acondicionamiento físico, el grupo muscular más importante es su núcleo, que se compone de los músculos abdominales y de la espalda. A nivel profesional, el empresario es el corazón del negocio por lo que su papel, decisiones y acciones sentarán las bases del desarrollo laboral del resto de empleados.