Las contracturas se producen principalmente porque se realiza un trabajo superior al que nuestro cuerpo puede someterse o porque nuestros músculos están débiles.
La primera es la causa más común de la aparición de contracturas y sucede porque le exigimos al músculo un esfuerzo superior al que está capacitado, ya sea puntual e intenso o mantenido pero no tan fuerte. Esto genera en el músculo una fatiga por soportar cargas inadecuadamente.
Y la segunda que es cuando el músculo está débil y no tiene la fuerza requerida para llevar a cabo trabajos que tiene que realizar. Este caso es típico de la contractura muscular en la espalda.
Las personas sedentarias tienen mayor riesgo de padecerlas ya que los músculos no están en condiciones óptimas de salud y pueden aparecer ante cualquier esfuerzo.
Debes acudir al médico si:
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La contractura muscular ha sido aguda y el dolor impide el movimiento.
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A la semana no cede el dolor.
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Se sienten otras sensaciones como pinchazos, hormigueo, adormecimiento o descarga eléctrica.
Los tratamientos para la contractura muscular
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Fármacos miorrelajantes y antiinflamatorios, aunque ciertos fármacos logran relajar la musculatura y reducir la contracción pero no actúan directamente sobre la contractura.
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Termoterapia, se realiza con compresas calientes, bolsas de agua, bolsas químicas, envolturas calientes, etc. Son muy útiles por su efecto relajante y analgésico en la zona.
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Masajes descontracturantes, son una de las formas más eficaces para combatir este tipo de lesiones, pero ojo, estos masajes deben de darse por personal calificado, sino la contractura podría empeorar.
Recomendaciones para evitarlas
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Realiza siempre un calentamiento previo al ejercicio minimo por unos 10 minutos.
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Estira correctamente después del ejercicio.
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Trabaja con una rutina de ejercicios realizada por un profesional
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No mantengas una misma posición por mucho tiempo. Cambia de postura cada 5 ó 10 minutos y realiza estiramientos ligeros.